un paso adelante



Fundación Clásicos de Weimar. Colección Wulf Herzogenrath © Stephan Consemüller.
escena bauhaus erich consemüller 1926

—Sólo veo la primera fila— dijo desde la cabecera del aula.

"¿Estará miope o medio ciego?" Me pregunté con un cierto punto de candor. Aquel tipo de estatura media, poco pelo, gafas cuadradas de pasta y algunos kilos de más —alojados mayoritariamente en su abdomen—, tenía toda la pinta de haber salido de un seminario religioso la semana anterior. No obstante, no le faltaban unas cuantas malas pulgas... "En realidad la mayor parte de los miembros del clero las tienen", una frase que resonó fuerte en mi cabeza. Pero éste —en contra de lo que pudiera llegar a parecer— no formaba parte de ese grupo. Tan solo era uno de mis recién estrenados profesores de la universidad.

Aquella solo fue la bienvenida. Más tarde hubo de todo por parte del claustro en general y algun@ de ell@s en particular: la obligación de vestir de cierta manera para examinarnos y aprobar, las charlas furibundas en el despacho sobre las mieles de otras carreras quizá más apropiadas, la negación del aprobado a las chicas más allá del tercer curso o incluso los frecuentes intentos de un cierto acercamiento digamos... más festivo.

Más adelante —por las vueltas que da la vida—, conocí a la primera arquitecta gallega y tercera de España —casi parece un título nobiliario—. Una tarde de merienda en su casa nos dijo a una amiga y a mí— algo que me dejó estupefacta.

—Cuando hagáis una visita de obra, poneos tacones, un buen traje, joyas e id bien peinadas...— dijo muy seria y solemne — es la manera de que os respeten.

Aquello me dejó sorprendida y asqueada a partes iguales e intenté asimilarlo de la mejor manera posible: olvidando que lo había oído. Supongo que fue una especie de negación por parte del lado racional de mi cerebro ¿Ir de tacones a una obra? Eso no tenía el menor sentido y, además, era peligroso y poco práctico. Y usar casco... ni soñarlo: tal vez estropearía nuestro hermoso peinado.

Menuda locura...

Lejos habían quedado los tiempos de la Bauhaus. Esos en que a nosotras no se nos permitía acceder al estudio de las primeras artes y nos relegaban a cosas tan banales como el diseño textil. Ni pintura, ni escultura, ni arquitectura. Solo hubo una que traspasó la barrera impuesta por aquel grupo de grandes arquitectos del siglo XX y se la puede ver rodeada de todos ellos en las fotos de la época, como una especie de "rara avis", casi como una musa.

La directora de los talleres textiles junto a los demás profesores de la Bauhaus.
maestros de la bauhaus solo una mujer maestra

Sin embargo fueron las otras —las que se educaron en las artes menores— quienes se emparejaron con los que estaban más cerca y, al lado de ellos, forjaron sus propias carreras. Las que destacaron, lo hicieron tras el apellido de sus maridos, a pesar de que sus méritos fueran propios. Hoy no nombraré a ninguna, eso lo dejo para mejor ocasión, aunque me complace saber que ya hace tiempo que se les ha empezado a devolver su sitio.

Alumnas en las escaleras de la Bauhaus de Dessau a principios del siglo XX.
alumnas de la bauhaus escuela de dessau

Cuando supe de estas cosas, mi inicial admiración por los creadores de esta escuela se tornó decepción. Siempre los había imaginado como unos hombres excepcionales y, aunque sí lo fueron, su trato hacia las mujeres relegándolas a un segundo planocomo cualquier otro grupo humano menos favorecido intelectualmenteme resultó sumamente odioso e hipócrita. Aunque dejaron que ellas entraran en su escuela, mantuvieron la idea de que no eran aptas para las artes principales porque, según ellos, no eran capaces de pensar más allá de las dos dimensiones.

Justo este año —2019— se celebran los cien años de la Bauhaus. En cuanto a mi paso por la Escuela de Arquitectura, ya han pasado bastantes años y no había vuelto a pensar en ello hasta hace poco. Fue con motivo de la celebración del último Día Internacional de la Mujer —que pronto volverá a conmemorarse— y durante el cual y en fechas anteriores y posteriores, muchas mujeres arquitectas contaron sus experiencias laborales. La verdad es que me hizo reflexionar y, sobre todo, recordar aquellos tiempos pasados y lo mucho conseguido desde que iniciara los estudiosesta ya no es considerada una carrera de hombres, hay tantas chicas como chicos, ya no es tan raro vernos en las obras, ya no nos esconden tras nuestros maridos o parejasy desde que las mujeres nos incorporamos a esta profesión. No obstante, los reconocimientos todavía son escasos, así como la adjudicación de manera individual de los grandes proyectos. No nos olvidemos de los Premios Pritzkerequivalentes al Oscar en arquitectura—. Pocas mujeres los han recibido hasta la fecha y todas menos una, lo han hecho en grupo.

Sí, se ha avanzado. No lo niego. Estamos en el camino pero aún queda mucho que luchar. Por momentos tengo la desagradable sensación de experimentar un desconcertante deja vù: no tanto en el ámbito laboral como en el personal. Tengo, creo que todas la tenemos, esa creciente sensación de inseguridad que detesto y me deprime. A nivel laboral se ha avanzado una barbaridad pero a nivel social... aún estamos muy lejos.

Solían decir hace tiempo que detrás de cada gran hombre siempre había una gran mujer... y digo solían porque, en la actualidad, no necesitamos emparejarnos con nadie para crecer en nuestra profesión. Hoy nuestros apellidos son reconocidos al lado de los de nuestros compañeros. Hoy podemos decir que, a priori, caminamos al lado de, no a la sombra de nuestros congéneres masculinos. Aún así, creo que ha llegado el momento, que es la ocasión ideal para hacernos notar, dar un paso adelante y forjarnos de una vez por todas nuestro brillante futuro.

¿Estáis de acuerdo conmigo? Me gustaría que me contarais vuestras propias experiencias ¿Habéis vivido algo parecido?



PE: Hace tiempo que tenía ganas de abordar este tema y, como no me gusta hacer las cosas por la fecha del calendario, no lo hice el pasado 8 de Marzo ni quería esperar al que ya está a la vuelta de la esquina. El comienzo del año me ha parecido la fecha ideal. Es el momento perfecto para fijar los propósitos para el año nuevo y para tratar de llevarlos a cabo. Como broche quiero dejaros aquí la siguiente frase:

Harriet Beecher Stowe formuló esta frase. "Las mujeres somos las verdaderas arquitectas de la sociedad".

Una frase de la abolicionista y feminista Harriet Beecher Stoweescritora de la novela mundialmente conocida "La cabaña del tío Tom", entre otros libros— que comparto y que he recogido de la Iger @theriz_re  —post colgado el 8 de Marzo de 2018—. Vaya por delante mi agradecimiento a ambas.

En cuanto a la imagen de cabecera, la he escogido por el simbolismo latente en ella: la máscara, muy apropiadamente, no permite ver la cara de la mujer —la invisibiliza a los ojos del espectador—. Ésta permanece sentada, impasible, sobre uno de los diseños más conocidos de la famosa escuela, algunos de los cuales —no es este el caso— fueron hechos por ellas, por las mujeres de la Bauhaus.



Para acabar: si te ha gustado y usas Pinterest, puedes animarte a repinear este pin en uno de tus tableros:



Comentarios

  1. Hace poco escribía el borrador del post del Fuji... y menciono como una anciana me contó que hasta fines del XIX las mujeres teníamos prohibido el acceso al Monte al considerarse un lugar sagrado y a nosotras impuras... Algunas disfrazadas de hombres subieron, igual que otras tantas disfrazadas de hombres subieron a bordo de barcos y participaron en expediciones, pilotaron... Así es la historia...ni subir montañas podíamos ...ni estudiar...ni votar...ni sacar dinero sin la autorización de maridos...ni explorar...ni un largo etc.
    Sí, hemos avanzado, pero no lo suficiente. El sistema actual no ayuda, pero desde mi modesta opinión creo que las mujeres nunca nos hemos unido lo suficiente, ... no hemos llegado todavía a entender esa máxima biológica de que la unión hace la fuerza... Somos las arquitectas de la sociedad, pero a veces no remamos juntas.
    Queda mucho por hacer, y tu interesante "true historie", basada en hechos muy reales nos lo recuerda... y no deberíamos olvidarlo.
    Personalmente, pues por ejemplo trabajar con el sector pesquero en los comienzos fue duro... las mujeres en puertos y lonjas no abundábamos ni gustábamos. La femenina mar...a ratos puede ser muuuy masculina... Ahora pescadores y mercantes se han habituado algo más a nuestra presencia (y si aparecemos con tacones y joyas se nos mueren de la risa...).
    En tierra firme, dedicándome al mundo de la investigación y conservación...pues lo clásico que todas hemos vivido en algún momento, como tener que demostrar más, cobrar menos, promocionar menos...
    Excelente relato y portada compañera de teclas :) Gracias por compartir. Un abrazo grande y buen finde!

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    1. No puedo estar más de acuerdo contigo, compañera. Tu sector y el mío son especialmente duros por haber sido territorio masculino hasta hace nada y resultábamos elementos hostiles, incómodos, para círculos tan cerrados.

      Siempre he opinado que la peor enemiga del sector femenino es la propia mujer. Es eso que tú dices, no somos capaces de hacer piña y encima competimos entre nosotras. Ellos sí se unen siempre y por eso siempre salen vencedores.

      Lo de esta mujer, que fue respetadísima y un ejemplo para la profesión, creo que era fruto de una situación social donde la apariencia suponía un ochenta por ciento de todo. Si como mujer no te respetaban y encima ibas con malas pintas pues aún peor. Raya el asunto de las joyas, la peluquería y los tacones. Hoy, gracias a Dios, es impensable entrar en una obra de esa guisa... el Jefe de Seguridad y Salud te echa con cajas destempladas. A ver cómo te subes a un andamio de tacones. No quiero ni acordarme de la cara que le pude poner cuando nos lo dijo... creo que pude disimularla pero me dio la sensación de estar contemplando la escena desde la estratosfera... cosas para olvidar.

      Lo que más miedo me da es esta atmósfera de retroceso que vivimos. A nivel de seguridad es horroroso... yo nunca he sentido miedo de andar por lugares solitarios u oscuros y desde hace un tiempo por experiencias propias o de mujeres cercanas sí que empiezo a tenerlo. Eso no me gusta nada, nada, nada... parece como si entráramos en modo Cuento de la Criada On.

      Por eso tenía la espinita de contar estas experiencias que tenía almacenadas en lo más recóndito de la memoria. Porque lo malo se olvida deprisa pero a veces regresa también muy rápido si no tenemos cuidado. Y los pensamientos de la juventud son bastante preocupantes. Por eso hay que recordar estas cosas para que no volvamos a caer en ellas.

      Gracias por estar cerquita, como siempre dices, un besote y buen finde a ti también!

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  2. Un artículo muy interesante, desde luego que podemos decir que se ha avanzado mucho en algunos aspectos referente a este tema pero es cierto lo que dices que aún queda mucho que luchar.
    Que hables de un tema que te toca cerca siempre es inspirador y te agradezco que hayas compartido tus experiencias y reflexiones, es un paso importante para avanzar :)

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    1. Gracias. Tenía ganas de hacerlo hace mucho y este me pareció el momento ideal.

      Se ha avanzado o... Se había hecho. Lo que hay que vigilar y conseguir es que no haya un retroceso. Eso sí que sería espantoso. ¡Hacia delante y nunca volver atrás, compañeras!

      Gracias por pasarte y comentar. Los comentarios son parte fundamental de este proyecto.

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  3. A mí no me ha pasado nunca parecido, mi profesión es de las que se considera mayoritariamente de mujeres (logopeda) por lo que nunca me he sentido a la sombra de un hombre. Pero eso no me hace no ser consciente de la realidad que viven muchas mujeres. Me parece interesantísimo lo que cuenta y, me consta, que no solo acontece en tu profesión. Hemos avanzado mucho, sí, pero aún queda trabajo por hacer. Mucho.
    Un besín

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    1. Exacto. Aún queda muchísimo y no podemos bajar la guardia porque a la que lo hacemos, el retroceso es abismal. Y no sé qué pasa últimamente que las nuevas generaciones son más retrógradas que la de mis padres, que ya es decir... y eso da pero que mucho miedito. Espero que la manera de pensar cambie y lo haga en la dirección correcta. Es el momento.
      Un beso y gracias por pasarte y contarme tus impresiones.

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  4. Hey que gran post ������������ yo no sabia esto pero a la vez no me extraña, lo que si veía genial es que existieran mujeres más para esa época. Es terrible que hoy en día aún se den situaciones similares. Yo estuve en una Expo en Berlín en el museo bauhaus y fue genial ver piezas, aunque no pude ir a la meta escuela, quedaba a una hora y no tenía más tiempo. Yo nunca he sentido irrespeto a mi trabajo o inteligencia por ser mujer, pero si otras cosas. Conozco gente de otros rubros que aún persiste ese machismo tan duro, como medicina, en la cocina, abogados..
    En fin gracias por exponer el tema. Saludos

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    1. Sí, la verdad es que en pleno siglo XXI este tipo de cosas deberían estar superadas pero no es así, por desgracia. A los hombres no les conviene que lleguemos a puestos de poder porque prefieren tenerlos ellos. Los de la Bauhaus querían hacer ver que le daban una oportunidad igualitaria a las mujeres pero en realidad era mera fachada. Hoy lo realmente preocupante a mi modo de ver es que se ha producido un retroceso en lo avanzado en décadas anteriores, incluso a finales del siglo pasado.

      Qué suerte que no hayas padecido en tus carnes ninguna de estas desigualdades pero, por desgracia, se producen todavía en la mayoría de los estamentos y profesiones y ni qué decir tiene que es algo bastante deleznable. Supongo que la solución está en nuestras propias manos y es fantástico ver que algo empieza por fin a moverse entre nosotras. El año pasado las grandes movilizaciones en el 8 de Marzo fueron una prueba de ello, como también las denuncias masivas de abusos entre la gente del cine. Quién más y quien menos ha pasado por alguna de esas situaciones o ha sido testigo de ellas. Ahora ha llegado nuestro tiempo, estoy convencida.

      Gracias a ti por acercarte y contarme tu experiencia sobre el caso. Un abrazote.

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  5. Hola. Seguimos en una sociedad absolutamente machista y patriarcal, con absoluta preponderancia, dominio y preeminencia de los hombres. El otro día se hablaba en televisión de esa festividad religiosa en la India en que millones de personas se bañan en los ríos, entre ellos el Ganges, que consideran sagrados. Pues se comentó de pasada que las mujeres durante mucho tiempo habían tenido prohibida la entrada a los templos si tenían la menstruación, pues se las consideraba impuras. Creo que unas habían conseguido abolir esas premisas, pero es una muestra más del fanatismo y el machismo. Como curiosidad, hace días mirando fotos de ascetas en la India, vi de pasada una clase de ascetas que se llaman naga babas, que parece que van desnudos. Y la "casualidad" hizo que se mencionara a los naga babas en ese reportaje de TV: o bien las mujeres tenían prohibido su ingreso en esas actividades, o bien el bañarse en los ríos junto a los hombres. O las dos cosas, no recuerdo. Pero parece que ahora se ha avanzado por fin. Bueno, en todas partes cuecen habas.
    Aún no me he leído la entrada, jaja, solo que he visto este tema ahí flotando. También me parece muy preocupante, como a ti, ese retroceso en la forma de pensar de mucha juventud, con giros a la derecha más rancia y las ideologías más machistas y chapadas a la antigua. Es muy triste. Por no hablar de la violencia de género, casi cada día muere alguna mujer en algún punto de España. El otro día se inauguró en Barcelona el primer organismo oficial que velará por los derechos de los colectivos LGBTI... pues ya sufrió unos ataques por parte de elementos fascistas. Seguimos en un país de absolutos trogloditas, qué vergüenza. Pero no quiero generalizar.
    Bye bye.

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    1. Hola What. Pues aquí, en la Europa cristiana, pasaba exactamente lo mismo no hace tanto. Las iglesias románicas tenían unos tejadillos exteriores perimetrales. Alguna aún los conserva. Y yo siempre pensé que eran para alojar a los caballos mientras se celebraba el culto, hasta que un día leí que era para las mujeres que menstruaban, los pecadores y no sé qué más miembros de la parroquia correspondiente... eran consideradas impuras también. Si es que al final estas cosas de los ritos son todas iguales en cualquier parte del mundo...

      Sí. Hay algunos sectores que dan mucho miedito. Creo que el troglodismo está ya por todas partes del mundo. Es horrible.

      Namaste.

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  6. Ahora sí lo he leído. Tu post es impactante y lo aplaudo. Vaya con ese consejo de la arquitecta veterana sobre la vestimenta para visitar obras: demuestra que los postulados machistas también fueron inculcados a y asimilados por mujeres, esto tiene un matiz bastante triste. Es fuerte también esa foto con una única maestra arquitecta de la Bauhaus.
    Pues yo creo que está muy claro y afortunadamente cada vez está saliendo más a la luz pública, en medios de comunicación o estudios: grandes cerebros y grandes mentes en cuerpos de mujeres quedaron efectivamente relegados a un segundo plano, a la sombra de sus congéneres masculinos, o como bien señalas teniendo que forjarse un nombre en base a sus maridos o parejas. Muchas disciplinas están llenas de ejemplos de esto, desde la ciencia hasta la literatura, con escritoras o poetas discriminadas o teniendo que esconderse tras pseudónimo masculino. Esto es así. Cuando preparé ese post sobre el problema del plástico en los océanos, leí algo sobre las empresas pioneras en la fabricación de plásticos como el polietileno. Una de las más importantes inventoras fue una mujer, y se señalaba que se la nombraba muy poco en las crónicas.
    En fin, que se ha avanzado mucho en lo laboral pero no es suficiente, debe avanzarse hacia la plena igualdad. Pero donde debe avanzarse más es en lo psicológico y lo social, lo cual pasa entre otras cosas por la educación: deben superarse los clichés de considerar a la mujer menos inteligente o dotada. Eso son chorradas como... una catedral, ya que estamos con arquitectura.
    Un abrazo.

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    1. Esta señora que era profesora de la Escuela de Aparejadores e hija de un importante arquitecto gallego, mamó la profesión desde la cuna pero fue la primera arquitecta gallega y la tercera de España, toda una pionera. Y mira qué ideas tenía... por algo sería.

      Lo de la Bauhaus sí que me resultó decepcionante sobremanera. Los tenía en un pedestal y han bajado unos cuantos escalones. He leído cosas espeluznantes sobre algunos de ellos que parece mentira que fueran tan horribles como hombres y tan buenos como arquitectos. La cara buena, para compensar, fue la de ellas. Menos mal.

      Sí. Es terrible, horroroso que no haya esa ansiada igualdad desde hace tiempo. Que tengamos que seguir recurriendo a trucos para lograr nuestros objetivos. Aunque lo más preocupante es el tema de la seguridad... eso sí que es un verdadero retroceso. Y esto en Españ, que es uno de los países más seguros del mundo... en fin. Hay que seguir trabajando por la igualdad, a ver si termina de llegar de una vez por todas.

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  7. Hola guapa! Muerta me he quedado con el consejo de visitat la obra con tacones y sin Casco para hacerse respetar, es una soberana estupidez y lo triste es que alguien de lo crea y lo aplique! También entiendo tu decepción con los hombres de la Bauhaus pero ser un buen arquitecto no significa necesariamente ser una buena persona o alguien comprometido con los demás... por suerte las cosas van cambiando aunque más despacio de lo que querría! Besos

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    1. Bueno, lo de esta arquitecta hoy ya es impensable. Aquellos eran otros tiempos y, sobre todo, los que ella vivió. De ahí sus "manías". Yo en aquel momento, aunque era solo una estudiante inexperta y apocada, ya me olí que eran rarezas fruto de sus experiencias negativas pero que no había que tener muy en cuenta en el futuro profesional que nos aguardaba... Y, pasado el tiempo, no me equivoqué. Aún así, a pesar de que esas conductas hoy aberrantes ya no se lleven a cabo, es cierto que queda mucho camino. Pero se huele en el aire que algo ha empezado a cambiar ¡Es nuestro tiempo, chicas!
      Un besito.

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